LA RELACIÓN ENTRE EL CEREBRO Y EL INTESTINO ES UNA CALLE DE DOS VÍAS

 

ENTREVISTA | El equilibrio del conjunto del organismo depende de una multiplicidad de factores, tanto físicos como emocionales, que a la vez están estrechamente interrelacionados. En este complejo entramado de causas y efectos, el estado del estómago y del intestino es determinante. Vanessa Tejada, hidroterapeuta de colon y especialista en Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) de la Clínica Arvila Magna,  nos explica cómo, por qué y hasta qué punto la salud intestinal determina nuestro bienestar.

¿Qué es la Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) y cómo puede ayudarnos a cuidar la salud? 
La PNIE es la ciencia que estudia la interrelación entre la psique, el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endocrino, sin dejar de lado el factor psicosocial. Su objetivo es mejorar nuestra calidad de vida, ayudándonos a recuperar el estado de salud y a analizar la causa de posibles alteraciones, así como los hábitos alimentarios y el estado emocional. El ser humano debe adaptarse a su medio y esto implica la adecuada sincronización de las funciones de los sistemas que conforman el organismo.

¿Cómo se abordan posibles alteraciones de la red que conecta el sistema nervioso central, el sistema inmunológico y el sistema endocrino?
El cuerpo actúa como una unidad que hay que entender a través de la relación de todos los sistemas que la forman. El origen de una patología puede ser variado y multifactorial, aunque es habitual que se deba a déficits de vitaminas, minerales o aminoácidos como consecuencia de unos hábitos alimentarios erróneos o un estrés excesivo y prolongado. Una alteración en alguno de los sistemas que integran el organismo puede alterar el resto, por ello debemos atender a la persona en su conjunto para restablecer el equilibrio.

Cada vez más investigaciones médicas subrayan el peso del estómago y del intestino en la salud, hasta el punto de que se ha extendido el término segundo cerebro para explicar su importancia. ¿En qué consiste? 
Este es un concepto cada vez más asumido por todos los profesionales del ámbito de la salud. Los terapeutas antiguos relacionaban absolutamente las emociones con los intestinos, y la bioquímica actual por fin apoya esta afirmación. Tenemos un cerebro central y un cerebro entérico. Cuando hablamos del intestino podemos referirnos a él cómo cerebro entérico o segundo cerebro, ya que se ha demostrado que contiene millones de neuronas y que tiene mucho que ver en los procesos emocionales no racionales. En la mucosa del intestino se sintetiza el 90% de la serotonina y el 50 % de la dopamina, sustancias  encargadas de aportarnos paz y felicidad, entre otras muchas funciones. En el intestino también encontramos varios neurotransmisores, entre ellos el ácido gamma-aminobutírico (GABA), un potente ansiolítico. Por todas estas razones es tan importante cuidar el sistema digestivo en los trastornos de ansiedad y depresión.

Entonces, un estado de ánimo como la tristeza o la apatía, ¿puede estar directamente determinado por el estado del intestino? 
¡Efectivamente! Sabemos que cuando una alteración en nuestra vida perturba nuestra mente, el cerebro manda señales e inmediatamente se desencadena una reacción en el intestino. Pero la realidad es que la relación entre el cerebro y el intestino es una calle de dos vías. Estudios recientes han demostrado que las señales también viajan en sentido contrario y la realidad es que muchos pacientes nunca habían experimentado procesos de depresión,  angustia o decaimiento hasta que comenzaron a sufrir problemas digestivos.

¿Qué otros factores influyen en el equilibrio intestinal?
La salud intestinal es multifactorial, sin lugar a dudas. Es muy importante la calidad de los alimentos que ingerimos, pero también mantener unos hábitos de vida saludables: practicar ejercicio moderado y adecuado a cada edad, disfrutar de un sueño profundo y saber gestionar el estrés y las emociones. Adoptar una actitud positiva es asimismo fundamental para la salud.

Estar de buen humor, reír, gastar bromas… ¿también nos ayuda a estar más sanos?
El buen humor desarrolla la capacidad de relativizar los problemas  y la risa libera las tensiones acumuladas en el cuerpo y en la psique, lo que promueve la estabilidad emocional. Manteniéndonos lejos de experiencias desagradables contribuiremos a que el sistema digestivo, y el resto del organismo, funcionen mejor.

¿Cómo hay que interpretar los casos de estreñimiento o colon irritable?
No ir bien al baño afecta directamente a los sistemas nervioso, inmunitario, hormonal y emocional. El estreñimiento puede ser consecuencia de un sinfín de alteraciones del organismo originadas por un ensuciamiento y una reabsorción de tóxicos que deberían ser eliminados adecuadamente. Además de alterar la salud del individuo, afectará inevitablemente a su estado emocional, ya que sin un tránsito correcto la serotonina no puede sintetizarse de manera eficaz. Lo mismo ocurrirá con el fenómeno llamado colon irritable, que implica un fallo en la comunicación bidireccional de cerebro e intestino. Los dos trastornos pueden dar lugar a disfunciones en el ecosistema de la microbiota intestinal.

Para estar tranquilos, ¿con qué frecuencia deberíamos ir al baño? 
Los seres humanos dependemos de  lo que comemos, pero también de lo que absorbemos y de cómo lo eliminamos, así que es de vital importancia tener un tránsito intestinal correcto. Lo ideal sería defecar una o dos veces al día. Si puede ser, antes de desayunar, pero dependerá de los hábitos de cada cual.

Y las deposiciones, ¿qué aspecto deberían tener?
Las heces tienen que ser como churros bien definidos, no como bolitas de cabra ni pastosas o líquidas. Pueden oler mal, pero no ha de ser un olor que nos haga desmayar.

 

¿Cómo puede contribuir a mejorar la salud la hidroterapia de colon? 
Cuando hay un estancamiento de residuos tóxicos en el intestino grueso, estos pueden pasar al torrente sanguíneo y provocar un ensuciamiento del organismo o autointoxicación. Estos restos también pueden generar fermentaciones o putrefacciones que irritarán la mucosa y aumentarán la cantidad de gas en el intestino dando lugar a una disbiosis, fenómeno  por el cual la flora bacteriana del sistema digestivo vive en desarmonía y proliferan los agentes patógenos. Pueden originarse numerosos trastornos, como el síndrome del intestino permeable, el colon irritable, descomposición o estreñimiento, meteorismo, dificultad en las digestiones o intolerancia a ciertos alimentos. También puede darse una mala función de la enzima diamino oxidasa (DAO), lo que dificulta la degradación de la histamina que ingerimos con ciertos alimentos. Por todos estos motivos es de gran importancia restablecer la salud del tubo digestivo, ya que al eliminar carga tóxica del colon, permitimos al cuerpo optimizar sus funciones vitales. La hidroterapia de colon es una gran ayuda, pero no olvidemos que debe ir acompañada de una buena higiene de vida, alimentación consciente y equilibrada, ejercicio físico adecuado y una buena gestión de las emociones.

¿Con qué frecuencia es recomendable realizar sesiones de hidroterapia?
El número de sesiones será valorado por el profesional y vendrá determinado por la evolución de la terapia y la necesidad particular de cada persona. Por experiencia sabemos que, para garantizar una correcta limpieza del colon, suelen ser necesarias unas tres sesiones con un intervalo de tiempo de una semana entre cada sesión. Al finalizar, la persona podrá hacer vida normal.

 

 

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